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In Rainbows (… y II)

Diciembre 27, 2007

Ayer me llegó, por fin, vía correo ordinario, el discbox que encargué hace ya tanto con la edición de lujo de In Rainbows. Me doy cuenta de que es un tema recurrente (quizás demasiado) en ECQ, que me paso todo el día hablando de Pardo y de Radiohead; es que soy así de pesado, y quien me conoce sabe que es cierto, al menos hasta que la novedad se disipe.

A lo que iba… Llegó, como un regalo atrasado de navidad, el discbox. Y qué gustazo. Edición en doble vinilo del disco, más un CD con algunos temas extra, artwork y todo ello en un embalaje de auténtico gourmet coleccionista. Humm, qué rico! Vayamos, pues, al turrón. El CD extra abre con MK1, un loop con los coros y un sampler de Videotape. Una joyita pequeña que sirve de aperitivo. Al igual que pasaba con el lanzamiento “oficial”, en este bonus disc, encontramos canciones que la banda ya había estado ensayando en directo y que, por tanto, muchos ya habíamos escuchado. Es el caso de Down is the New Up, reverso tenebroso y magnificado de 15 Step, con la que comparte estructura pero a la que añade un gran nivel de opacidad sonora. Uno de esos temas que requieren un par de escuchas antes de una correcta apreciación. Todo lo contrario sucede con Go Slowly, una hermosa pieza, sutil y maravillosamente sostenida sobre una revisita al final de There, there, tema que fue single de su anterior disco, Hail to the Thief. La capacidad vocal de Thom Yorke brilla casi a la misma altura que la evidencia con que se muestra lo que una banda de la calidad de Radiohead es capaz de hacer con una misma armonía, montando dos temas tan diferentes en todos los aspectos (otro ejemplo es el paralelismo entre Like Spinning Plates -publicada en Amnesiac- y su imagen especular, I Will -que encontramos en Hail to the Thief-; ambas canciones son la misma pieza, una al derecho y la otra puesta del revés). Continuamos: MK2 es otro mini corte sonoro montado con lo que reconocemos como el extraño comienzo de Nude. Last Flowers es un tema retorcido que recuerda a Down is the New Up, pero con el aspecto fúnebre acentuado por el inmenso trabajo vocal de Yorke (quizás el mejor argumento a favor de escuchar este disco extra… Thom está que se sale, literalmente). Up on the Ladder construye la tensión y se desarrolla como un tema de Mirwais, despacio pero seguro. Es una canción repleta de referencias sonoras a diferentes contextos, con secciones emborronadas y saturadas a las que siguen tramos de evidente inspiración electrónica. Destaca la labor del bajo, que es el auténtico motivo de la canción, como contrapuesto a los sintes altos y las voces. Bangers & Mash también es un tema que la banda ha presentado en directo en varias ocasiones. Quizás sea el menos equilibrado de los que conforman esta entrega, donde la banda deriva más hacia el collage estilístico. Eso sí, el puente es absolutamente magnífico: la banda rescata el tema con maestría de entre la maraña sonora que lo rodea. El caso de 4 Minute Warning es la plasmación de algo que ya traté de defender aquí en otra ocasión, y es que Radiohead trabajan en favor de opciones estéticas concretas, no de resultados específicos. Las versiones previas de este tema lo presentaban como una actualización de No Surprises, con ciertos toques de rock genuino, montado sobre una progresión clara en piano. Todo eso ha desaparecido en esta versión bajo las sucesivas capas de producción, quedando apenas el bajo y el piano, allá a lo lejos, en favor de una claridad meridiana para la voz y los coros, a mayor volumen y tratados con mucha elegancia.

Resumiendo, este bonus disc alberga una obra maestra del repertorio de Radiohead (Go Slowly), piezas intermedias y una canción -4 Minute Warning- que (os lo aseguro) asombrará a todo el que descubra lo que se esconde bajo su gruesa capa de amortiguación cuando la toquen en los conciertos.

 

Otro día más cositas.

Hasta otra.

In Rainbows

Noviembre 22, 2007

Llevaba casi dos años esperando. Cada dos o tres semanas hacía un barrido general por los foros y las páginas de descargas para ver si había algo nuevo. De vez en cuando visitaba deadairspace para seguir el progreso de las sesiones, pero las noticias escaseaban. Y de pronto, resulta que Radiohead publican nuevo álbum en dos semanas… Dos semanas! Además, resulta que se lo autopublican y lo distribuyen vía internet al módico precio de la voluntad de cada cual. Por supuesto, encargo la edición de lujo con contenido extra (unos 50€) que también incluye la descarga gratuita de In Rainbows, que así se llama lo último de los oxonienses. Fruto de la obsesión y el apremio por escuchar cualquier cosa que hayan tocado Radiohead desde que terminaron la gira de Hail to the Thief resulta que, de los diez temas que conforman In Rainbows, ya conozco seis y estoy perdidamente enamorado de tres de ellos. Sin embargo, eso no quiere decir nada: en el caso de Radiohead nunca se trata sólo del qué, sino también del cómo.

Vamos a dejar a un lado las muchas y muy interesantes reflexiones que puede suscitar la decisión de la banda de pasarse por la piedra a la industria discográfica en pleno; otro día, quizás. Hoy se trata sólo de LA cuestión: qué tal es lo nuevo de Radiohead? Hay muchas maneras de responder a esta pregunta, pero me gustaría ir con un poco de orden, así que diré primero que algunos de los cortes de In Rainbows son composiciones que la banda lleva gestando desde hace más de diez años (es el caso de Nude, por ejemplo). A lo que asistimos en In Rainbows no es sólo a una instantánea actual de las capacidades y los estilos de Radiohead, sino a una panorámica de lo que realmente puede tenerse como su característica esencial: ese cuidado no sólo por el qué, sino por el cómo. Y antes de pronunciarme acerca de LA cuestión, es necesario que veamos cuál ha sido la reacción de la crítica ante In Rainbows para que pueda explicar ciertos aspectos que me parecen fundamentales de cómo creo que debe valorarse este álbum y porqué.

Como es costumbre con Radiohead, las críticas en los medios especializados oscilan entre lo bueno y lo muy bueno. Sin embargo, mirando con un poco de detalle encontré una reseña que me sorprendió: 40/100. Independientemente de mi opinión acerca de In Rainbows (a la que llegaré después, lo prometo), me resultó sorprendente encontrar una valoración tan baja para un trabajo de una banda con la reputación de Radiohead, así que me tomé la molestia de leer la reseña entera, para tratar de ver si quien la firmaba argumentaba coherentemente una nota tan baja. Y sí, lo hacía. Y, para mayor asombro por mi parte, lo hacía muy bien: hasta el punto de que, aun estando en completo desacuerdo con sus valoraciones, le concedo gran parte de su análisis. ¿Cómo es esto posible?

En su reseña, Charlie Wilmoth dice que Radiohead hace tiempo (desde Kid A) que dejaron de escribir canciones, dedicándose más bien a las jam sessions, y que esto ha ido en detrimento de la calidad de sus trabajos. Esto lo dice por dos motivos:

a) son sesiones demasiado cortas como para dar nada productivo, y

b) este tipo de grabaciones van en contra de las virtudes naturales de la banda, que a su juicio no son otras que la voz de Thom Yorke y las retorcidas melodías y progresiones de acordes.

A Yorke, dice, no se le escucha (ni se le entiende) bien y las melodías y progresiones parecen estar trabajadas sólo a medias. Termina diciendo que la música en In Rainbows es confusa, pero no valientemente confusa (la encuentra demasiado cercana a los estándares tradicionales del rock como para considerarla de vanguardia) y que Radiohead no han sabido elegir el tipo de disco adecuado, que llevan demasiado tiempo tratando de hacer algo en lo que no son especialmente buenos.

A todo esto, en mi opinión, habría que responder que es sólo en parte verdad y que, de hecho, aquello que señala correctamente es sólo trivialmente cierto. Sí, de un tiempo a esta parte Radiohead han iniciado una aparente deriva hacia la improvisación (en seguida veremos qué tiene de aparente) y sí, a Thom Yorke a veces no se le entiende. Sí, tanto Hail to the Thief como In Rainbows se encuentran más cerca de los estándares del rock que Kid A o Amnesiac, más en la línea de OK Computer o, en menor medida, The Bends. Y Sí, Radiohead siempre eligen el tipo de disco más inadecuado posible en cada situación. Y es precisamente esto último uno de los motivos principales de que sean, seguramente, la mejor banda musical de los últimos tiempos.

No voy a reproducir aquí las cuatro páginas de análisis que me dediqué a escribir comparando las versiones definitivas de Nude, Arpeggi y Videotape; sería un coñazo pedante aburrido para todos. Voy a ir al grano: En esos tres casos (podríamos hablar largo y tendido de Bodysnatchers, pero tampoco vamos a hacerlo), Radiohead tenían trabajadísimas diferentes versiones de cada tema. De hecho, para cada uno de estos tres ejemplos, encontramos una versión que, incluso en directo, resulta ya inmejorable… las versiones perfectas. Y, sin embargo, las han desmontado y las han vuelto a montar y las versiones de estudio que aparecen en In Rainbows no son tan hermosamente bellas como las que hemos podido escuchar antes. Pero son mejores. Radiohead no trabajan a favor de la belleza de la canción, o de su perfección. Casi siempre tienen sólo en mente qué es lo mejor para la canción, cómo solventar el problema que cada canción es, de la mejor manera posible. Y eso es lo que hacen siempre: hacen la versión que nadie más sería capaz de hacer, atreviéndose incluso a renunciar a la belleza en beneficio de las necesidades internas de la canción. Se trata siempre de ir más allá. Por eso pueden dedicarse a trabajar durante diez años en Nude y que resulte que venga alguien y diga que es una jam session. ¿Cómo demonios va a ser un tema con una década de diferentes versiones, fruto de una sesión improvisada? Muchos de los trabajos recientes de Radiohead tienen el aspecto de haber sido improvisados, e incluyen elementos efectivamente improvisados o, todavía más, aleatorizados. Pero eso es una decisión estética a posteriori. El núcleo de todas las composiciones es fruto de un desarrollo muy complejo que suele extenderse en el tiempo. Y esto no es casual: sucede porque Radiohead siempre eligen el tipo de disco menos adecuado: no se trata de hacer aquello que saben que pueden hacer sin problemas, sino de tener el arrojo de intentar hacer algo que no saben si serán capaces de hacer. Radiohead hacen lo que los artistas hacen: se atreven a fracasar donde ningún otro lo haría.

In Rainbows podría haber sido el álbum más comercial, más fácil de escuchar y de vender de todo el catálogo de Radiohead. Podría haber estado formado por diez potenciales singles que se habrían colado sin miramientos en todos los top 10 del mundo. Podría haber sido un disco complaciente. Podría haber sido OK Computer II. Pero no. Y por eso Radiohead siempre se diferencian de los demás, que tratan de vendernos el mismo álbum varias veces, por eso no son U2 Smashing Pumpkins Coldplay un buen grupo sin más, sino la mejor banda de la música actual. In Rainbows es un trabajo increíble, un álbum absolutamente fascinante, repleto de imaginación, de delicias sonoras (aunque no siempre delicias musicales), excelentemente producido, soberbiamente compuesto y magistralmente ejecutado, que mejora con cada escucha.

Porque, respondiendo a LA cuestión (¿cómo de bueno es lo nuevo de Radiohead?), la única respuesta es, como siempre: MEJOR.

 

 

Para terminar, un par discos que merecen la pena y que estoy escuchando estos días:

- Sigur Ros, Hvarf-Heim. Un álbum doble: Hvarf nos trae versiones acústicas de algunos de los mejores temas de sus anteriores trabajos; Heim nos presenta un conjunto de temas inéditos. La melancolía de sus ambientes y la fascinante capacidad de encontrar nuevos sonidos de estos islandeses no conoce límites. Quizás no tan sorprendente como ( ) o Agaetys Byrjum, pero, sin duda, un disco muy recomendable.

- Chin Up Chin Up, We Should Have Never Lived like Skyscrapers. ¿Qué pasa si metes en una batidora a American Football, The Cure y Clap Your Hands Say Yeah? Que saldrá un grupo tan estupendo como Chin Up Chin Up, acompañado de un puñado de canciones tan excelentes como todas las que forman este álbum. Un disco gozoso y goloso, de los que hacen reír y llorar por igual. Absolutamente paladeable a todos los niveles.

Para el próximo día, algunas de las pelis (las buenas) que he visto últimamente, amén de alguna que otra recomendación literaria y/o musical que se me pase por la cabeza en el momento.