Hate to say I Told You so…

Atender a diversos requerimientos administrativos me ha tenido alejado de ECQ durante más tiempo del que hubiese querido. Pero como todo tiene algún lado bueno, he terminado acumulando algo de material sobre el que escribir y, tratando de disipar el sueño propio de la sobremesa invernal, héme aquí de nuevo.

Queda lejos ya, pero no quisiera dejar pasar la oportunidad de su reestreno en salas de exhibición para volver a recomendar La Soledad, y no porque ganase tres Goyas (merecidos, pero completamente innecesarios) sino porque es una de las mejores películas que he visto en mucho tiempo. Pero sobre ella ya hablé aquí mismo, así que no voy a repetirme.

Fui a ver, en compañía de Paula, varias de las películas que están nominadas a mejor ídem en la próxima gala de los Oscar, con resultados desiguales:

Expiación no es una mala película, pero es una película completamente innecesaria. Desde luego, contiene una secuencia magistralmente rodada y una excelente banda sonora, pero eso es todo lo que hay. Tanto el film, como la novela homónima en la que se inspira, comparten defectos: historia irrelevante, torpeza en la ejecución (en cuanto a estructura narrativa) y personajes obviables (a excepción del personaje de la madre; muy bien construido en la novela, pero desechado casi totalmente en la película). No merece la pena, en cualquier caso.

Juno, por su parte fue una experiencia muy agradable. Una película excelente, bien escrita, mejor dirigida e interpretada aún mejor. Ellen Page, cuyo sobresaliente trabajo en Hard Candy no elogié de manera suficiente aquí mismo, está merecidamente nominada a mejor actriz por su papel. Es cierto que el film no deja de recordar en su espíritu a Little Miss Sunshine pero eso, en mi opinión, jamás podrá ser considerado una falta. Mención aparte requiere la EXCELENTE selección de temas que conforman la Banda Sonora de la película: será, en mi opinión, la mejor -de lejos- este 2008. Es absolutamente gloriosa, captando brillantemente el tono de la película y ofreciendo cientos de horas de escucha agradecida. Un auténtico triunfo.

No Country for Old Men es una película que aquí en España está lastrada por su propia calidad, y me explicaré enseguida: Bardem y su espléndido… no, perdón, repito: Bardem y su ESPLÉNDIDO ESPLÉNDIDO trabajo van a hacer que seguramente la película funcione muy bien en taquilla (mejor que cualquier otro trabajo de los Cohen hasta la fecha). Esto, sin embargo, supone un problema: el doblaje. Casi todo el mundo irá a ver esta película en versión doblada y, con ello se perderá gran parte de lo que la hace magnífica. No se perderán el excelente montaje, ni el ritmo hipnótico, ni la bellísima fotografía, ni la cuidadísima producción de sonido… Pero sí se perderán los diálogos perfectos y es trabajo realmente sobresaliente de todos y cada uno de los actores y actrices que entregan siquiera una sola línea de esos diálogos durante el film. Es el mejor trabajo conjunto de reparto que he visto en mucho tiempo, una auténtica maravilla. Una lección de cine por parte de los Cohen, pero también por parte de Tommy Lee-Jones, Josh Brolin, Bardem y todos los demás. Si hay una película que merece todos los premios que pueda llevarse este año, estoy seguro de que es ésta. No os la perdáis por nada del mundo, pero vedla en versión original, por lo que más queráis…

La curiosidad me llevó a ver otras películas mucho menos recomendables… Cloverfield, por ejemplo (espantosamente traducida al castellano como Mostruoso). No es tan mala como muchos dicen, pero desde luego no es ni lo que yo esperaba ni tan buena como aseguran algunos. Es una película que podría haber sido realmente buena y se queda en una medianía aburrida e insulsa. Además, habiendo visto tan recientemente esa obra mestra del cine que es The Host (pónganse todos en pie, por favor…), ¿quién va a acordarse de Cloverfield dento de tres meses?

Infinitamente peor, y una de las peores películas que he visto últimamente, ha resultado ser La Brújula Dorada, asesinato cruel y premeditado adaptación de la muy recomendable novela de Philip Pullmann The Northern Lights, primera parte de la trilogía His Dark Materials (que, por fortuna llegué a leer antes de ver la película: de haber visto antes semejante bodrio jamás habría leído el libro, y hubiese sido una pena). Me asombra cómo puede llegar a destrozarse de ese modo una historia que podría haberse contado perfectamente en soporte cinematográfico. Quiero decir, entiendo que la próxima Watchmen seguramente será espantosamente mala (como ya lo fue V for Vendetta), porque no son obras que soporten bien el ser narradas cinematográficamente, como a nadie en su sano juicio se le ocurriría hacer una adaptación cinematográfica de Rayuela. Pero The Northern Lights sí que podía contarse en una película… en unas dos horas y media hay tiempo de sobra SI el guionista es competente. Pero eso, por lo que se ve, era demasiado pedir. Un auténtico horror. No se acercquen a ella y lean, en cambio, la novela (no respondo de la trilogía completa, pero sí del primer volumen: una lectura entretenida que no insultará la inteligencia del lector… Le tratará como si fuese un niño, pero en el mejor de los sentidos).

Y, para acabar, dos cositas: primero, una buena canción (Punkrocker, de The Teddybears -demostrando que cuatro acordes y un Iggy Pop valen más que la carrera completa de Blink182 y demás mierdas por el estilo-); en segundo lugar, la triste confirmación de que más vale estudiar teología que periodismo: de nuevo CNN+, de nuevo El Debate, de nuevo un teólogo, esta vez enfrentado a un periodista a sueldo de La Razón (ese diario que personifica el oxímoron y la contradictio in adjecto). De nuevo acabé con un cabreo monumental por tener que darle la razón a un teólogo. Qué cosas…

 

Como dijo Nietzsche, quien durante largo tiempo ha cargado con cadenas tiene un fino oído para detectarlas.

Yo estudié en colegio de curas.

Debe ser eso.

Otro día, más cositas.

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