That´s entertainment…
Noviembre 26, 2007He tenido la fortuna de ver un buen puñado de películas excelentes estos días. Es una de esas rachas en las que cada película que ves, resulta una grata sorpresa. Esperemos que dure…
Comenzando por la que me queda más lejos en el tiempo tengo que decir que me avergüenza no haberla visto antes… Son cosas que pasan, supongo. Aun a pesar de mi admiración infinita por Tarantino, nunca he llegado a sentirme especialmente impresionado por su gran ídolo, el señor Brian DePalma. Por supuesto, Scarface me parece una gran película, Los Intocables de Elliott Ness la he visto yo qué sé cuántas veces y Carrie es una película icónica de mi infancia, pero nunca he llegado a tomarme a DePalma como uno de los grandes. Hasta hace un mes, más o menos, cuando pude ver Atrapado por su Pasado (o, en su mucho mejor título original, Carlito´s Way). Es una película tan, tan, tan buena que no hay mucho que decir sobre ella. DePalma está soberbio, mostrando temple y saber estar. Cómo construye y mantiene la tensión, cómo resuelve escenas complicadísimas con elegancia y sencillez, cómo maneja el ritmo… Todo es perfección en esta historia sobre la redención que se adorna con atavíos de tragedia ática. Y, por supuesto, dos palabras que son sinónimo de triunfo: AL PACINO, en uno de sus mejores trabajos (sólo con escuchar su voz en off al comienzo de la película se me ponen los pelos de punta). Un irreconocible Sean Penn lleva a cabo una labor excelente, aunque todo el elenco de actores brilla a gran altura, desde Viggo Mortensen al inimitable Luis Guzmán y su inolvidable Pachanga. Guión magnífico de David Koepp sobre novela original de Edwin Torres: una película de Gallifante de Platino indiscutible. Todos a verla a la voz de YA!
Hace unos días alquilé El Asesinato de Richard Nixon, dirigida por Niels Mueller (director al que desconocía totalmente, por cierto). Descansa sobre una turbadora y emocionante interpretación de Sean Penn, quien encarna a un tipo que, llevado por la frustración de jamás poder alcanzar un american way of life que, sin embargo, se supone que tiene a milímetros de la mano, decide asesinar a Nixon. Si esta película me gustó tanto creo que tuvo que ver con que no era en absoluto el tipo de peli que me esperaba y me sorprendió muy agradablemente. Una carga de profundidad en toda regla contra el modo de vida del americano medio y un retrato conmovedor de lo que puede significar ser un perdedor en una sociedad como la nuestra, no tan lejana de lo que se estila en USA. Excelente guión; como siempre Don Cheadle es sinónimo de calidad, Naomi Watts está correcta y, con una ratio inmejorable de calidad interpretativa/intensidad/segundos en pantalla, un espectacular Michael Wincott. La producción musical está a una altura inusual, combinándose con una edición inmejorable. Otra película que recomiendo sin medias tintas.
Actualmente en cartel tenemos el debut como director de Tony Gilroy, guionista de películas mejores y peores (las dos últimas de la trilogía Bourne, por ejemplo, en el primer grupo y Prueba de vida o la adaptación de Armaggedon, en el segundo): Michael Clayton. Es una muestra más del grado de madurez interpretativa que ha alcanzado George Clooney, cuyo trabajo es absolutamente impecable (está imparable desde Solaris). Dos escenas me resultaron espacialmente remarcables: en una simplemente se queda observando a tres hermosos caballos, en la otra (un evidente homenaje al final de Lost in Translation) simplemente está sentado. Por supuesto, el uso del adverbio simplemente es pura ironía: nada hay simple en la multitud de capas que Clooney es capaz de crear para su personaje. El mismo Gilroy se ha encargado del guión, demostrando que se puede lograr hacer una película con un argumento à la Grisham sin que sea una mierda infumable tipo El Informe Pelícano o La Tapadera, sino un ejercicio de buen cine en todos los sentidos. Grandes interpretaciones gracias a grandes actores: Sidney Pollack o Tom Wilkinson, verbi gratia. Mención aparte merece la sin par Tilda Swinton, actriz a la que jamás he conseguido ver en una película (por mala que fuese) sin que me convenciese absolutamente con su personaje. Es una de esas actrices, como Tony Collette o Catherine Keener, que siempre, SIEMPRE están perfectas. Magistral en su sencillez, este papel debiera reportarle algún premio de consideración: su honestidad a la hora de encarnarlo es todo un ejemplo. En mi opinión, una de las tres o cuatro mejores actrices de los últimos años. Una pelí que hay que ver, chicos y chicas: Michael Clayton.
La última peli en incorporarse a mi videoteca ha sido La Soledad, segunda obra de Jaime Rosales cuya ópera prima, Las Horas del Día, es, en mi opinión, la mejor película que ha dado el cine español. Ya sé, ya sé… Me diréis que si El Sol del Membrillo, que si El Espíritu de la Colmena, que si alguna mierda de Almodóvar o de Amenábar… Está bien, no he visto todo el cine español que debiera y no lo tengo en gran estima: Almodóvar me repugna; Amenábar me aburre;Trueba me cae bien, pero no es para tanto; Fernando León no está mal, pero juega en otra liga; Buñuel no cuenta; Berlanga es irregular y a muchos de sus trabajos les pesan demasiado los años (Bienvenido Mr. Marshall es un coñazo insufrible, aunque El Verdugo sea una obra maestra); de Garci, ni hablamos; lo de Medem es de frenopático… Yo mismo tenía a El Sol del Membrillo como la mejor película española que había visto, hasta que me topé con Jaime Rosales. Pero de Las Horas del Día ya hablaré en otra ocasión. Hoy toca La Soledad. Baremo personal: ¿es tan buena como Las Horas del Día? Pues es difícil de decir. Tengo que verla más veces, un par de veces más, al menos, para poder pronunciarme. Quizás no sea mejor, pero sí igual de buena… Son películas muy diferentes en muchos aspectos, aunque ambas viven de la abrumadora personalidad del estilo de Rosales, exhuberante en su frialdad. Ver una película de Jaime Rosales es una experiencia cinematográfica difícilmente equiparable a ninguna otra. La transparente opacidad de su estilo (y perdón por el pedante oxímoron) es a un mismo tiempo inquietante e iluminadora. Sus obras se basan, en mi opinión, en dos pilares de común raíz: por un lado ese estilo del que ya he hablado y, por otro, el absolutamente soberbio trabajo de todos y cada uno de los actores y actrices que dan vida a sus personajes (fruto también de las peculiaridades del estilo visual y narrativo del director). Más allá de cualquier comparación posible, La Soledad es una auténtica obra maestra del cine contemporáneo. Regalaos la oportunidad de verla, no os defraudará.
Se me ha hecho tarde y mañana tengo que explicarle la filosofía de Kant a chavales de 2º de Bachillerato, así que voy a ver si duermo algo y se me aclaran las ideas. El próximo día, más cositas.