Hay canciones que, por diversos motivos, te pasan por encima, como una apisonadora pasa por encima del Coyote en los cortos de Chuck Jones para la Warner. Like in the Movies, de I Love UFO (podéis encontrarla esn su disco Wish), es una de esas canciones: es intensa, es emocionalmente devastadora, tiene un ritmo frenético… y es infinitamente delicada y lírica al mismo tiempo. Además de todo esto, es una gran canción. Quiero decir que es una canción no sólo excelentemente compuesta, sino magistralmente producida y estructurada: consigue todos sus resultados proponiendo una respuesta muy compleja y valiente al principal problema que presenta su propia naturaleza (perdón por la aliteración).
Es una canción que mantiene la misma base armónica (que viene a durar unos cinco segundos) constantemente y sin cambio (nada de puentes ni estribillos) durante los más de tres minutos y medio que dura el tema… ¿cómo se puede hacer tal cosa sin matar de tedio a quien escucha? Hace falta jugar con la resolución de la tensión. Pero es que, además, el tema comienza con un nivel de intensidad altísimo, de modo que no se puede apostar por ir en aumento: las guitarras y el bajo ya están distorsionados al máximo, el cantante ya se desgañita y la batería entra a un paso imparable en los primeros quince o veinte segundos. El tema está plenamente armado en el segundo cuarenta de canción. ¿Adónde ir desde aquí? La respuesta magistral: rebajar cada vez más el tono, pero a fuerza de añadir textura, manteniendo el grado de intensidad y de frenesí del comienzo; de modo que, conforme avanza la canción, la guitarra va desaturándose -aunque no pierde distorsión-, se añade un sintetizador casi evanescente, aparecen capas de sonido arpegiando el tema principal, el cantante suaviza el tono y baja de registro, la batería se mantiene, pero se le añaden palmas y sonajas… Así, al final, uno llega a apreciar la ligereza y la inmensa nostalgia que ha estado escondida bajo el ruido desde el comienzo y desea hacer lo que uno hace cuando escucha una canción realmente, realmente, buena: volver a escucharla otra vez inmediatamente después, las veces que haga falta, todas las dosis que sean necesarias. Pues esta canción es así de buena: desde luego, de lo mejor que he escuchado este año.
Tres cortes de Mis preferidas después (hoy vamos con un repaso de lo que me ha puesto el aleatorio del iPod), otra de esas canciones que puedo haber escuchado fácilmente tres, cuatrocientas veces en mi vida, y de la que no me canso jamás: All Along the Watchtower. Esta canción siempre me trae a la cabeza dos cosas. La primera, un recuerdo: leer Watchmen en inglés por primera vez y llegar a ese increíble momento en que Rorscharch y el Búho se encaminan bajo la nieve y el viento hacia el refugio de Ozymandias y Alan Moore termina el número citando los últimos versos de la canción, mientras (lo juro) de manera completamente casual, los estaba escuchando en el discman. La segunda, una pregunta: ¿realmente bastaría con esta canción para nombrar a Hendrix Mejor Guitarrista Eléctrico de la Historia? Y suelo contestar siempre que sí.
Después, Radiohead: Pyramid Song, con la que es seguramente la mejor entrada de una batería en una canción que yo haya escuchado nunca fuera del jazz. Sólo por esos ocho o diez segundos Phil Selway se merece un Gallifante de Platino. Una obra maestra dentro de un disco excelente, a menudo injustamente infraescuchado. Y de la letra, ni hablamos: Thom Yorke at his most beautiful.
Y así, a contrapié, A Girl Called Johnny, de los Waterboys. No tan buena como The Big Music (a la que dedicaré un monográfico en breve) pero, aún así… qué cosa tan bien hecha; y justo después Paranoid Android (Radiohead de nuevo) y -oh, dios mío- la inigualable, la irrepetible This Must Be the Place (Naive Melody), de Talking Heads. Mi iPod me quiere… yo le cuido y le doy cosas ricas de comer y él me lo paga con cariño y cositas buenas en el orden que quiere y que es, en realidad, el que yo necesito. Todos contentos.
Y así, hoy, más de Radiohead, Marine Research, Iggy Pop, Springsteen, Micah P. Hinson, American Football, Múm, Bauhaus, Spoon, Police, Nirvana, Sondre Lerche, Mogwai, los Rolling y The Kings of Convenience.
¿Quién no querría regalar tomates morados y sonreír a la vida cuando nos recompensa con una belleza y un amor que no merecemos?
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